El descubrimiento de la vía de comunicación subterránea entre las plantas transformó de raíz nuestra comprensión del mundo natural. Antiguamente se creía que los distintos organismos competían entre sí en una lucha constante por la supervivencia. Sin embargo, ahora sabemos que a través de una red subterránea de micorrizas (clickeá acá 1 si no sabés que son) , la colaboración y la cooperación son factores fundamentales para la supervivencia de las plantas y los hongos.
Este descubrimiento innovador, originalmente investigado y divulgado por Suzanne Simard en la Universidad de Columbia, conmocionó a la comunidad científica y despertó el interés y la curiosidad del público en general. La charla TED «How Trees Talk to Each Other» (Cómo se comunican los árboles entre sí) ofrece una visión fascinante y detallada de estos descubrimientos.
Si consideramos que las plantas son las únicas capaces de sintetizar hidratos de carbono a partir de dióxido de carbono, agua y energía solar (proceso que llamamos fotosíntesis), el resto de los organismos incapaces de realizar esto tienen que inevitablemente nutrirse de ellas.
Pensemos en un bosque con grandes árboles que asoman sus copas al sol, mientras que los pequeños no llegan a verlo, ¿cómo es que estos pueden hacer fotosíntesis de igual manera?. Según Suzanne Simard los árboles grandes envían parte de los azúcares que sintetizan a los más pequeños. Y no sólo eso. Vayamos de a poco.
Los hidratos de carbono o azúcares que las plantas sintetizan en las hojas migran a las raíces, y de ahí una fracción es absorbida por el micelio del hongo (clickeá acá2 si no sabes que es un micelio) que las rodea formando una red muy densa de filamentos que llamamos hifas. Recordemos que en un posteo anterior habíamos explicado que el 90-95% de las plantas terrestres forman micorrizas con hongos, lo que significa que las raíces no sólo están rodeadas por el micelio, sino que se desarrollan en conjunto, en simbiosis. Se necesitan mutuamente.

A través de este proceso simbiótico las plantas nutren de hidratos de carbono a los hongos y estos aportan otros nutrientes a las plantas, principalmente sales.
Y hay más, el micelio es capaz de conectar entre sí a diferentes árboles en el bosque formando de esta manera una red subterránea a través de las cuales fluyen nutrientes.
Suzanne Simard hizo un mapeo después de examinar cada árbol y hongo en un área de un bosque de abetos utilizando rastreadores isotópicos y analizando secuencias cortas de ADN . En este mapeo encontró nodos o árboles donde circulaban más nutrientes que en otros. A estos los llamó árboles núcleo, o árboles madre, porque estos árboles núcleo nutren a los jóvenes, los que crecen en el sotobosque (donde no llega la luz). Los nodos con menos circulación correspondían a plantas más jóvenes.
En un solo bosque un árbol madre puede estar conectado a cientos de árboles. Esta investigadora comprobó además, que las plantas del sotobosque que reciben nutrientes de árboles madre, tienen una mayor probabilidad de sobrevivir.

La salud del bosque depende de estas intricadas conexiones e intercambios.
La charla de Suzanne Simard es imperdible, no dejes de mirarla.
Dibujos de PNGEgg
Imagen de portada de Melk Hagelslag en Pixabay
- La palabra micorriza define la simbiosis entre un hongo y las raíces de una planta. En un posteo anterior hablamos sobre ellas y lo importante que son en la naturaleza. ↩︎
- El hongo, además de las setas (la parte que solemos recolectar de los hongos) comprende estructuras que generalmente están bajo tierra, formadas por una red de filamentos muy delgados que se llaman hifas y que en conjunto dan forma al micelio. Si bien el micelio es la parte oculta del hongo, es el cuerpo vegetativo, ya que las setas son sólo los cuerpos fructíferos, que salen a la luz para esparcir esporas al momento de la reproducción. ↩︎